Vuelve la luz inclinada, el susurro del viento en la tarde huidiza y tranquila, el vuelo suave de las hojas doradas que se van, que se dejan caer en el olvido, sin pena, cansadas... Vuelve la música dulce del otoño, que algunos sienten amarga. Y con ella, los viejos sueños amables que el verano ocultaba, las tímidas sombras, el brillo en la mirada...
Vuelven las hadas a tejer sus vestidos, con hilos de luna y hechizos de agua... Vuelven a soñar las estrellas sus caminos de plata, y a cantar las noches sus antiguas baladas.
Entre la fronda oscura y el destello de las horas que, poco a poco, recuperan su magia, se escuchan voces, murmullos y risas... Son los duendes del aire, que vuelven a los jardines de la tierra como gotas de lluvia...
retorna el otoño regalándonos sus aromas y matices deliciosos, las hojas caen para el reposo con la promesa tácita de continuar engendrando vida en este maravilloso ciclo que jamás se detiene..
Sí, Phausca, con el otoño vuelven muchas cosas gratas. A muchos les parece triste esta estación, pero a mí no, para mí es todo lo contrario: el otoño es el tiempo del reencuentro...
Creo que somos multitud, los gustamos del Otoño de una forma especial... creo además que ello, es casi una declaración de intenciones, pero en mi caso, muy lejos de esa amargura a la que aludes en tu entrada. (Estaba clarinete, que esta habitante de Neverland de acuerdo del todo contigo no iba a estar... ¡que quieres!) Verás, yo lo veo más bien un "dulce dejarse llevar" de la plenitud del verano a la madurez de la tierra y del ánimo en todos sus grados... Esos matices, que por otra parte tan bien y mágicamente describes en tu preciosa entrada. Algo, que los que por aquí pasamos con una cierta frecuencia, tiempo ha, que sabemos. Me refiero a ese gusto especial y específico del Sr. Druida por la luz oblicua de la estación dorada y que le deseo que disfrute en todo su apogeo.
El otoño es la estación "niña de mis ojos", pero el que describes tú todavía me enamora más, si cabe. Lamentablemente por la ciudad condal se hace de rogar. Hoy, todavía 33º y las playas a rebosar... Ya toca otoño y algunos sin enterarse.
Otoño declinamiento que me causa infita felicidad al saber que la vida se desnuda, se muestra llena de verdad. Antonio me encanta tu espacio, logras enamorarnos de la vida, de cada instante, cada espacio, cada pulso. Acá ha empezado la primavera, el misterioso secreto de calladas noches, de sueños intangibles, de melodías infitas... todo renace, todo es secreto a voces que no todos escuchan. ¡¡¡ Muchas gracias Antonio !!! Un abrazo. Isabel
Aunque mi piel, adore el verano, el sol, el mar azul, el brillo de los colores... es el otoño el que despierta mi espíritu , el que me mueve a soñar, pasear ,a la tertulia frente a un café,a ser más "nosotros" que "yo", a la alquimia de la cocina, a volcar sentimientos sobre papel. En una palabra: SER.
Bueno, hay mucha gente para la que el otoño es una estación más bien triste, quizá porque viene después del alegre verano y antecede al frío y gris invierno. Para mí, sin embargo, vuelvo a decir que el otoño está lleno de magia. Esos "matices" que mencionas tienen mucho que ver con la luz inclinada, por supuesto, y con cómo dora las cosas. En otoño, este caminante respira más hondo, anda más despacio y ve más que nunca. Como decía antes, es el tiempo del reencuentro. Del reencuentro con una cierta manera de ver y de vivir, que es la que prefiero, por razones de naturaleza. Gracias por tu deseo, Crys, lo intentaré. Y lo mismo te digo, amiga.
A mí el verano me gusta, pero según dónde sea. Aquí, por ejemplo, en el norte, es mucho más suave que en otras latitudes, pero sigue siendo el otoño mi estación preferida, sobre todo por eso que dices del despertar del espíritu. Supongo que cada uno tiene una inclinación personal por una u otra estación, dependiendo de la madera de que está hecho, y yo estoy hecho de otoño.
Me gusta ese título que propones, de "Fuga de Otoño", porque el otoño tiene mucho de fuga. Es la dulce huida del verano, caliente y ruidoso, y el reencuentro con viejas melodías, suaves y frescas, que acompañan mejor a los sueños.
Si no existiera el comienzo del verano, el otoño desde luego sería mi estación favorita. Ese suave declinar... me ha encantado cómo nos lo has recordado. Otro abrazo!
Ese "suave declinar" entronca directamente con mi espíritu. Soy así de autumnal. Pero nada de tristeza, es sólo una forma distinta de mirar y de enamorarse del mundo. Por supuesto, en octubre también hay amapolas... Aunque sea otro su color.
No sé bien por qué, pero imaginaba que el otoño es tu estación preferida. Aunque a todas sabes sacarle el jugo en tus pinturas.
Gracias por ese abrazo ocre-dorado-rojizo. Yo te mando, como siempre, uno desde ese árbol de la amistad, que en este otoño está aún más azul, pintora de sueños.
20 comentarios:
retorna el otoño regalándonos sus aromas y matices deliciosos, las hojas caen para el reposo con la promesa tácita de continuar engendrando vida en este maravilloso ciclo que jamás se detiene..
un abrazo fuerte.
Sí, Phausca, con el otoño vuelven muchas cosas gratas. A muchos les parece triste esta estación, pero a mí no, para mí es todo lo contrario: el otoño es el tiempo del reencuentro...
Un abrazo.
Creo que somos multitud, los gustamos del Otoño de una forma especial... creo además que ello, es casi una declaración de intenciones, pero en mi caso, muy lejos de esa amargura a la que aludes en tu entrada.
(Estaba clarinete, que esta habitante de Neverland de acuerdo del todo contigo no iba a estar... ¡que quieres!)
Verás, yo lo veo más bien un "dulce dejarse llevar" de la plenitud del verano a la madurez de la tierra y del ánimo en todos sus grados... Esos matices, que por otra parte tan bien y mágicamente describes en tu preciosa entrada.
Algo, que los que por aquí pasamos con una cierta frecuencia, tiempo ha, que sabemos. Me refiero a ese gusto especial y específico del Sr. Druida por la luz oblicua de la estación dorada y que le deseo que disfrute en todo su apogeo.
Un abrazo, amigo.
El otoño es la estación "niña de mis ojos", pero el que describes tú todavía me enamora más, si cabe. Lamentablemente por la ciudad condal se hace de rogar. Hoy, todavía 33º y las playas a rebosar... Ya toca otoño y algunos sin enterarse.
Un cordial saludo
Otoño; cómo se echaba de menos...
Otoño declinamiento que me causa infita felicidad al saber que la vida se desnuda, se muestra llena de verdad. Antonio me encanta tu espacio, logras enamorarnos de la vida, de cada instante, cada espacio, cada pulso.
Acá ha empezado la primavera, el misterioso secreto de calladas noches, de sueños intangibles, de melodías infitas... todo renace, todo es secreto a voces que no todos escuchan.
¡¡¡ Muchas gracias Antonio !!!
Un abrazo.
Isabel
Aunque mi piel, adore el verano, el sol, el mar azul, el brillo de los colores... es el otoño el que despierta mi espíritu , el que me mueve a soñar, pasear ,a la tertulia frente a un café,a ser más "nosotros" que "yo", a la alquimia de la cocina, a volcar sentimientos sobre papel.
En una palabra: SER.
Besitos volados.
Un texto poético muy hermoso. Si fuera una composición musical la titularía "fuga de otoño".
Saludos.
el otoño es la primavera del sur
Hola, Crystal.
Bueno, hay mucha gente para la que el otoño es una estación más bien triste, quizá porque viene después del alegre verano y antecede al frío y gris invierno. Para mí, sin embargo, vuelvo a decir que el otoño está lleno de magia. Esos "matices" que mencionas tienen mucho que ver con la luz inclinada, por supuesto, y con cómo dora las cosas.
En otoño, este caminante respira más hondo, anda más despacio y ve más que nunca. Como decía antes, es el tiempo del reencuentro. Del reencuentro con una cierta manera de ver y de vivir, que es la que prefiero, por razones de naturaleza.
Gracias por tu deseo, Crys, lo intentaré. Y lo mismo te digo, amiga.
Un abrazo otoñal.
Hola, Luis Antonio.
Vaya, parece que en Barna no termina de llegar el bendito otoño. Espero que no se os junte el verano con el invierno. Sería una lástima.
Un saludo, amigo.
Pues sí, Butter, yo lo he echado mucho de menos durante todo el verano. Pero... ¡ya está aquí! Así que, a disfrutarlo, amiga.
Un abrazo.
Bellamente lo escribes, Isabel.
Gracias a ti por verlo de esa manera y por dejarlo dicho aquí.
Un saludo, y feliz primavera.
Hola, Brujita.
A mí el verano me gusta, pero según dónde sea. Aquí, por ejemplo, en el norte, es mucho más suave que en otras latitudes, pero sigue siendo el otoño mi estación preferida, sobre todo por eso que dices del despertar del espíritu.
Supongo que cada uno tiene una inclinación personal por una u otra estación, dependiendo de la madera de que está hecho, y yo estoy hecho de otoño.
Besitos otoñales.
Gracias, Maribel.
Me gusta ese título que propones, de "Fuga de Otoño", porque el otoño tiene mucho de fuga. Es la dulce huida del verano, caliente y ruidoso, y el reencuentro con viejas melodías, suaves y frescas, que acompañan mejor a los sueños.
Un saludo.
Hola, Joaquín.
Supongo que lo dices porque eres de Uruguay...
Y te pregunto: ¿cuándo es ahí otoño? ¿Cuando aquí es primavera?
Perdona mi ignorancia. Un saludo.
Si no existiera el comienzo del verano, el otoño desde luego sería mi estación favorita. Ese suave declinar... me ha encantado cómo nos lo has recordado.
Otro abrazo!
Linda bienvenida a mi estación favorita.
Un abrazo de colores ocre-dorado-rojizo para ti y tod@s!
Bonito video, igualmente.
Hola, amiga Bel.
Ese "suave declinar" entronca directamente con mi espíritu. Soy así de autumnal. Pero nada de tristeza, es sólo una forma distinta de mirar y de enamorarse del mundo.
Por supuesto, en octubre también hay amapolas... Aunque sea otro su color.
Un abrazo.
Hola, amiga Liz.
No sé bien por qué, pero imaginaba que el otoño es tu estación preferida. Aunque a todas sabes sacarle el jugo en tus pinturas.
Gracias por ese abrazo ocre-dorado-rojizo. Yo te mando, como siempre, uno desde ese árbol de la amistad, que en este otoño está aún más azul, pintora de sueños.
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