Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.


A. Martín Bardán

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"Couple watching the Moon"

(Caspar David Friedrich - 1819)






martes, 18 de agosto de 2009

La avispa



Puedo viajar con mi imaginación hasta el límite del universo conocido, e incluso más allá. Puedo soñar maravillas, puedo pensar maravillas, y también puedo algunas veces vivirlas.
Pero, según parece, no puedo evitar que una simple avispa me clave su aguijón...
El domingo pasado, al ir a cerrar la ventana de mi cuarto de estudio para poner el aire acondicionado, por lo insoportable del calor, un bichito amarillo y negro que por allí andaba revoloteando se sintió en peligro ante mi presencia y no se le ocurrió otra cosa que picarme.
Le iba a preguntar que por qué me había picado, pero se fue volando sin ni siquiera despedirse, como con un tácito "ahí te pudras, asqueroso humano"... Por supuesto, me acordé de toda su familia, su género, su especie y no sé qué más, pero no tuve más remedio que quedarme con su veneno dentro.
En un principio confié en la fuerza de mi sangre para solventar el problema, en mis defensas. Me decía: "mi veneno es más fuerte que el tuyo, hija de p...", pero la cosa empezó a avanzar, desde el dedo corazón de la mano derecha hasta todo el dorso, que se inflamó rápidamente. Pensaba: "si esto sigue su curso y llega hasta el corazón me voy al carajo"... Jeje, pero no, se paró ahí. Mis glóbulos blancos y otras cositas sin nombre propio ni común detuvieron al veneno antes de que alcanzara mi muñeca. Y ahí sigue el muy c.....
Hoy ya es martes y mi dedo está casi irreconocible. Ha engordado y parece otro, aunque aun me funciona para teclear aquí. Dolor no he sentido, sólo la molestia de la inflamación. Pero lo que este simple hecho me hace pensar es... ¿por qué? ¿Qué le hice yo a la avispa de las narices para que me picara? ¿Acercar mi mano a su cuerpecito diminuto? Si ni siquiera la había visto... Además, se supone que estaba en mi casa y ella no estaba en la suya, de manera que era ella la invasora.

En fin, esto son sólo consideraciones superficiales. Ahora voy con las otras...
¿Qué significa que me picara la maldita avispa? La cual, ahora que veo la foto que adjunto, tiene toda la cara de un demonio... Pues no lo sé. ¿Andaba yo demasiado relajado en pensamientos suaves y necesitaba un "empujón" para continuar? Lo mismo esto tiene algo de cierto, porque estoy escribiendo, jejeje. Me río, porque siento que es la mejor medicina para cualquier cosa.

La avispa y yo, a ver quién puede más...
Comprendo perfectamente que nuestra Madre Tierra no es sólamente madre nuestra, de los seres humanos, sino también la madre de millones de especies distintas, que, naturalmente, son contrarias y no pueden cohabitar en el mismo lugar, y si lo hacen nunca se van a llevar bien.
Pero insisto en algo: yo estaba en mi casa. ¿Qué leches buscaba una avispa en mi ventana? ¿Hacer un avispero? Suelo tener la ventana abierta por si viene de visita el pájaro del sueño, ¡no para que venga una avispa! ¡Jajajaja! Estos son los peligros de abrir puertas y ventanas, que, como hay de todo en este mundo, no puedes saber quién o qué va a venir.
Pero aun así, seguiré con la ventana abierta. Porque confío. Aunque desde ahora tendré más cuidado.

No tengo nada en contra de las avispas y otros bichitos similares, que seguramente son mucho más antiguos que la especie humana y nos sobrevivirán en este planeta. Un respeto para todos ellos, pero... ¡que no me piquen! Porque entonces el lobo muerde.

Perdón por este escrito medio absurdo, que seguramente es consecuencia del calor.

AC.

29 comentarios:

  1. Hay seres en este universo que deben dejar su veneno por dode pasan, incluso al azar, sin un motivo ni de peso ni concreto y a pesar suyo. Aunque les cueste la vida, como a tu avispa.
    Por otra parte, quizás la Pachamama la situó en tu camino, de forma casuo-causal, para darte ese empujón que citas y ponerte a escribir esta entrada refrescante que estamos disfrutando.
    Cuídese de picaduras varias Sr. Lobo.

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  2. Hola, Cristal.
    ¿Quieres decir, entre otras cosas, que la "pobrecita" avispa se ha muerto después de inocularme su veneno? O sea, ¿que pasa como con las abejas?
    Pues qué pena de avispa: además de idiota, suicida. Murió "matando", pero ¿por qué?
    Y la gran señora Pachamama podría haber elegido otro camino para empujarme a escribir, eso si es que ella tiene algo que ver en esto, que no lo creo.

    La entrada puede que sea "refrescante", como dices, pero será porque continuamente estoy metiendo la mano bajo agua fría, jeje, porque por otra cosa...
    A partir de ahora abriré o cerraré mi ventana con guantes, por si las avispas...

    Un saludo, amiga Cristal.

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  3. Mi buen Antonio, no le busques explicación a las leyes de la Pachamama. :) Están ahí y punto. Nos gusten o no que, como bien dices, no somos los únicos habitantes.

    Te imagino escribiendo sin un dedo juas juas... mira confórmate; imagina que la avispa me hubiese picado a mí hace unos días cuando escribía sólo con uno ;) en fin que la naturaleza es sabia y tu empujón tenía que llegar de alguna forma.

    Y te doy un remedio. Ponte un paño empapado de amoníaco y te bajará la hinchazón de la picadura. No falla.

    Cuídate, cuídate mucho.

    Besitos

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  4. Pobre Antonio, si es que estos bichos son asquerosos. Me has hecho recordar una anécdota, me encontraba tomando el sol con una amiga en su jardín, las dos boca abajo en las tumbonas y de pronto ella comenzó a saltar y gemir, enseñándome el culo, yo a punto de huir pensando que se había vuelto loca, y no, a la pobre le había picado una avispa justo en medio del trasero, jaja la zona se le hinchó muchísimo, lo pasó fatal la pobre, ya ves, no eres el único. Gracias a la avispa has escrito un poco, mira que bien. Un abrazo!

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  5. Al terminar de leer tu escrito tenía una sonrisa en mis labios, así que de absurdo nada....;-)

    A mi no me ha picado una avispa, pero todos los mosquitos del mundo mundial se han puesto de acuerdo para atacarme este año..dicen que pican según el olor que despiden las personas, no sé si huelo a algo apetitoso para un mosquito, o es que tengo cara de diana y quieren todos acertar en ella...porque ya he puesto medios en casa para poder dormir tranquila, pero hoy estaba en casa ajena y tengo en un brazo una picadura enorme.


    Hablando de otra cosa Antonio...no he encontrado lo que me has dicho de los egipcios y el rio Nalón...´¿te acuerdas donde lo has leido?
    Besos

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  6. Me encanta, sencillamente me encanta, jaja, estas lucubraciones aparentemente sin sentido y provocadas por un hecho trivial me divierten mucho. A mi lado a veces revolotean avispas pero no me pican, oleran que soy amarga, jaja. Me parece bien que dejes la ventana abierta seguro que entra más maravillas que picores.

    Aquí, en mi pueblo el calor también aprita, solo se está bien en la playa metidita en el agua.

    Un gran beso, Antonio.

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  7. Pobre de ti, Antonio...
    Yo sé lo que es eso: a mi me picó una vez una avispa que, aunque diminuta (creo que mediría menos de un centímetro), me hizo mucho daño. Era de frenjas negras y amarillas, finísimas, y me picó nomás porque sí. ¡Ni siquiera estaba haciendo un movimiento como tú, ni para cerrar ventanas, ni nada. Vino directo hacia mi y me picó. Pero a diferencia de ti, a mi sí me dolió muchísimo, y por mucho rato. Pero no creo que se me haya hinchado tanto como a ti....

    El caso es que, ¿qué pensar? No hay razones ulteriores, creo. Solamente, que a veces llega a suceder (por suerte, pocas)porque el azar hace que se crucen nuestras trayectorias.
    Y en cuanto a la potencia de su veneno, sólo se me ocurre que es fabuloso el poder de uno de esos bichos tan miniatúricos sobre nosotros; ¡como que no hay proporciòn! Pero sólo la Madre Naturaloeza sabe por qué repartió las virtudes y defectos de manera tan aparentemente desigual.
    Lo que deseo es que se te desinflame ya, y todo quede como un pequeño recuerdo desagradable.
    Un beso mando para ese dedo, para que vuelva a tipear de corrido.

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  8. Vamos Antonio!!!

    ¡La avispa debe haberse regocijado tanto de que le dedicaras estas palabras!!!

    "He ahí -diría sin duda- a los tales humanos: tan grandes y tan susceptibles de ser molestados por los ínfimos bichos que poblamos este planeta"

    Ni modo amigo... hay que aprender a convivir con ellos jeje..

    A mí nunca de los nuncas me ha picado una abeja ni una avispa.. ¿qué tal?? Lo cual es raro, considerando lo mucho que he jugado al aire libre de niña... ¿No será, mi querido amigo que, como decimos por acá, tienes la sangre dulce????

    jaja... Y, por tanto, le has resultado irresistible a la avispita...

    Deberías sentirte halagado jeje...

    ¡¡Menudo recuerdo que te dejó!!

    Pero tranquilo amigo.. Ya pasará ;) Tal vez la avispa cumplió con su función de inspirarte estas palabras para que nos entretuviéramos imaginándote al momento de escribirlas con el dedo hinchado jaja...

    Vamos amigo... continuemos riéndonos de tu desgracia, tal vez sea el mejor antídoto para el 'veneno' ;) He sabido que la manzanilla es excelente para estos casos. ¿Por qué no pruebas a sumergir el dedo en una infusión??

    Espero que pronto deje de aullar, mi querido Lobo ;)

    (Pruebe también con unos bañitos de luna.. Si no pasa el malestar, al menos recibirá algo de inspiración jeje)

    besos!!

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  9. ¡No, Luisa, eso no!
    Prefiero que me haya picado a mí que no a ti, en ese dedo maravilloso que tienes libre.

    Gracias por el consejo, pero en mi casa el único amo que hay soy yo, jeje. Vamos, que no tengo amoníaco. Lo tendré que comprar y eso implica bajar a la calle, donde hay más avispas... Me lo pensaré, me lo pensaré mucho.

    Un gran beso, poeta.

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  10. Vaya, Andrea, pues lo de tu amiga fue mucho peor.
    Afortunadamente yo suelo abrir o cerrar la ventana con la mano, jeje. Pero de tu amiga aun lo entiendo menos que lo mío, porque yo acerqué mi mano para cerrar la ventana y el bichito pudo sentirse agredido o amenazado, pero tu amiga no acercó su culo... O sea, que la avispa fue directamente a por ella.
    ¡Vaya con las avispas! A ver si es que son primas lejanas de los puñeteros mosquitos...

    Si esto de escribir va a base de picaduras, espero que la próxima vez me pique por lo menos una víbora o un escorpión, así escribiré un buen texto y podrán ponerme de epitafio poco después:
    "No fue un escritor picante, pero sí picado"...

    Un abrazo.

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  11. Hola, Malú.

    Yo también, al terminar de escribirlo tenía una sonrisa en mi cara, pero era una sonrisa un poco rabiosilla, jeje.
    Pero me alegro que a ti te haya hecho sonreir de verdad.

    ¡Odio a muerte a los mosquitos!
    Cuando veo a un mosquito es como si viera a un hijo del diablo.
    No se puede ser bueno y "franciscano" con estos bichitos tan agresivos. La solución: ¡alpargatazo!

    La teoría de que los egipcios estuvieron en tierras asturianas la leí hace muchos años en una revista que ya no existe, de esas que llamaban "parapsicológicas"; creo que fue en "Mundo Desconocido", de Andreas Faber-Kaiser, pero no estoy seguro.
    Haré un esfuerzo por buscarlo, aunque eso es más difícil que encontrar el camino al centro de la Tierra, jeje.
    Ten en cuenta que te hablo de algo que leí hace unos 30 años. Pero el artículo estaba muy bien documentado con fotos de Asturias, y el que escribía manejaba una lógica muy verosímil.

    Un abrazo, Malú.

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  12. Hola, Juana.

    Imagino que el único sentido de este breve escrito es la catársis.
    ¿Sangre amarga la tuya? No lo creo. Y la mía no sé si es dulce, y si lo es no es a causa de pasteles y bombones, porque soy más amigo de lo salado. Además, la avispa esta no me picó buscando mi sangre, sólo que se asustó ante mi presencia y me dio sus "buenas tardes" especiales.
    La próxima vez, antes de que me vaya a "saludar" una avispa, la saludaré yo a mi manera...

    Me parece bien que estés metida en el agua, pero ¡ten cuidado!
    Hay medusas, tiburones, calamares, sepias y yo qué sé... Cada vez me parece más que este planeta está superpoblado. Jejeje.

    Un beso, Lunaazul.

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  13. Se me olvidaba, Juana:

    Te cuento que hace dos años, paseando por Peña Cabarga con unos amigos, en Santander, vimos un puentecillo o pasarela que estaba lleniiitoo de avispas. Mis amigos salieron de allí huyendo y yo me quedé tan tranquilo, pensando que esos bichejos no tenían nada en mi contra.
    Me fui también, pero sin prisa. Pues seguro que alguna de esas me siguió hasta Madrid para darme una lección por mi "chulería". Tardó dos años en encontrarme, pero al final lo hizo y me dejó su "huella", jajaja.

    Sí, jaja, pero si lo hubiera sabido la hubiese "despachado" allí mismo, en Cantabria.
    Falta de visión por mi parte.

    Besos

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  14. Hola, Liz.

    O sea, que cuanto más pequeñas más dañinas... Porque mi "atacante" medía unos dos centímetros.
    Lo mío lo considero un accidente, como digo, pero lo tuyo fue un ataque en toda regla, como le pasó a la amiga de Andrea.
    Si me sucediera algo así, no sé, yo creo que me armaría convenientemente, con un lanzallamas, dos cuchillos, un hacha y cuatro pistolas y me iría directamente al palacio de las avispas, donde vive la gorda Reina Avispa. Lo demás, imagínatelo...

    Creo que la Madre Naturaleza nos hace "guiños" con estas cosas, para que no perdamos el norte y estemos lo suficientemente "avispados", jejeje. ¡Menuda es la Natura!

    Gracias por tu beso, Liz.

    Un abrazo, y ten cuidado cuando te acerques a las flores, aunque sean lirios...

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  15. Hola, Isis.

    Pero si dice Cristal que se ha muerto, la muy tonta. Lo habrán leído sus primas, pero ella me dejó dentro su veneno y su vida.
    ¡Será imbécil!
    ¿Para que quiero yo el sacrificio de una avispa, y encima con recuerdo personal?

    Aprenderé a convivir con ellos, Isis, pero desde la distancia, porque como se me acerquen... no respondo de mis actos.
    Bueno, hay uno que de momento tolero, un bichito muy pequeñito que cuando escribo por las noches le da por pasearse por la pantalla, jeje. No me molesta porque es diminuto y no pica.
    Espero que no crezca, jaja.

    Ya he dicho que sangre dulce no creo que tenga. Simplemente la avispa estaba pasando unas horas de vacaciones en mi ventana, y al ver acercarse mi manaza monstruosa se dijo: "¡Socorro, un gigante!" Y usó su aguijón como defensa.
    Toda una escena absurda de un mundo absurdo, o al menos incomprensible.
    Si la avispa hubiera sabido hablar, me hubiese preguntado "¿Qué quieres?", y yo le habría dado explicaciones, con lo que hubiésemos llegado a un acuerdo amistoso. Pero...

    Probaré lo de la manzanilla, que de eso sí tengo. Lo de la luna no puedo ahora, porque por aquí estamos en "luna nueva".

    Un abrazo, maga Isis.

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  16. Isis:

    Leyendo tus palabras de que la avispa me inspiró este texto, me da por pensar que quizá debería poner abajo, como nota aclaratoria, algo como: "Inspirado por la Avispa".
    ¡Jajajaja!

    Pero no lo voy a hacer, porque si se enterase su familia me iban a estar picando todos los días.
    Y prefiero que no, jeje.
    Lo siento por no respetar el copyright de la avispa, pero valoro más mi salud.

    Besos.

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  17. ¿Consecuencia del calor Antonio?¿Por qué te picó la avispa? ¿Que lectura le puedes dar al caso?... ¡Noooo! consecuencia de lo fastidioso que es sentirte atacado por un bichejo al que nada le habías hecho...pero¿ te imaginas lo que el bicho sintió al ver tú mano gigante que se le venía encima? ésto debió de ser interpretado como ataque humano...a pesar de que ella lleva el aviso de" no te acerques" en sus colores amarillo- negro que la naturaleza concede a los venenosos. Seguramente te picara porqué era hora de que sintieras esa experiencia, desagradable pero que hará que durante algún tiempo lleves mil ojos para no volver a toparte con su peligro. En cuanto a la lectura del caso...está claro has conseguido meditar sobre ello y comunicar con todos nosotros... quizá también aprender, que hay muchos peligros que llegan hasta nosotros sin necesidad de haber sido llamados y que muchas veces causamos amenazas a terceros con nuestros gestos, palabras, vacíos...sin haber sido conscientes de ello ¡Ojo al parche! je,je.

    Besito volado.

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  18. Los absurdos son maravillosos,no todos provocan una sonrisa como este,pero lo seguro es que nos dejan siempre un mensaje.
    "Quizá no le estabas dando la suficiente atención o importancia a ese dedo últimamente".
    Un abrazo.

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  19. jejeje, a mi no me parece absurdo, me gusto leerte.. y no será el veneno de la avispilla?
    Las avispas pican porque si, la proxima vez si la ves a tiempo retala sin molestarla y seguro que no te pica... las abejas solo pican si las molestas, las avispas pican porque si las muy....
    eso si, para ellas tu casa es igual que la calle...
    me alegro de que no haya pasao mas alla del dedo.
    recuerdo de pekkeño ke una avispa kasi mata a mi hermano... asique fijate lo que pueden llegar a hacer!!
    un gran abrazo antonio!!!

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  20. seguro que sí, que esa avispa te siguió desde cantabria,jaja, si yo creo que hasta la vi paseando por tu blog, esa te la tenía sentecianda,jaja.

    En mi playa sólo hay algas y piedras, hay que andar con cuidado.

    Besos, Antonio.

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  21. Ay, los bichitos, bichitos picadores...,ay que tener cuidado con las alergias.
    Yo hablo con ellos (mentalmente se entiende)para que no pasen de cierta línea...pero se vé que algunos no me entienden.
    Un abrazo.

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  22. Sí, Brujita, lleva ese aviso pero lo que menos imaginé cuando metí la mano en mi ventana es que estaba ahí el "aviso" negro y amarillo... Si lo hubiese visto, antes hubiera cogido el plumero.
    Era un aviso oculto, jeje.

    Pondré ese ojo al parche.

    Un saludo, Brujita.

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  23. Bien, Vico.

    A la próxima avispita que vea le diré: "gracias a tu difunta prima, comunícaselo de mi parte a toda la familia, pero por favor que no vengan por aquí, me encuentro desolado"...

    Los absurdos son maravillosos, sí, y nos dejan un mensaje clarísimo: que no se repita ese absurdo.

    Gracias por tu visita.
    Un abrazo.

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  24. Hola, Leo.

    Me has hecho recordar que cuando vivía en el campo tuve muchas veces grandes batallas con montones de avispas. Ellas venían a por mí y yo, manguera en ristre, las "cañoneaba" sin piedad.
    Al final se iban, porque no podían vencer a este gigante con tal chorro de agua, jaja.
    Quizá ésta de ahora es descendiente de aquellas, pero me pilló indefenso.
    Volveré a comprarme una manguera.

    Un abrazo.

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  25. Hola, Juana.

    ¿Algas y piedras? No me suena a una playa del sur precisamente. Bueno, las algas sólo son molestas y las piedras..., pobres, sólo están ahí, no se mueven ni atacan ni pican.
    Bueno, pican si las pisas, jeje.

    Con esto doy por terminado el tema "avispa". Queda claro, consideraciones filosóficas aparte, que somos enemigos.
    Espero no tener que escribir mañana o pasado un texto sobre un mosquito...

    Besos, Lunaazul.

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  26. Hola, Alfaro.

    Yo también suelo hablar mentalmente con estos bichitos, pero en este caso ¡no me dio tiempo ni a decir hola!
    Fue visto y no visto, o sea, visto y picado. Y sin ninguna explicación por su parte.

    Un abrazo.

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  27. Querido Antonio,
    estoy de vuelta, aún no he tenido tiempo de leerte, pero vengo a decirte que en la pared derecha de mi casa hay algo para vos. (y ya volveré por aquí)

    Un abrazo!

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  28. ¡Hola, Silvia!

    Se te echaba de menos. ¡Bienvenida de regreso!
    Y gracias por el regalo. Miraré a ver si me lo merezco para ponerlo, porque es un regalo muy serio.

    Un gran abrazo, amiga.

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  29. Juass! Antonio. Por si te sirve de consuelo, te cuento: a mi también me mordió una avispa este verano. Y digo mordió, pues el cacho piel que se llevó la muy bribona era considerable. La verdad es que calificarlo de bichito me parece minimizar el incidente. La avispa que me tocó en suerte era de gimnasio diario y repartía puñetazos.
    El caso es que me atacó toda la colmena, que habían ubicado sigilosamente entre dos sillas de la terraza. Al levantar una encima de la otra salieron a por mí. Diestro, pude torear dos; una me rozó la mano, otra lo hizo sobre la nuda barriga, pero la tercera más sagaz alcanzó el muslo con éxito. Esa debía ser el portero de la discoteca. No sufrí hinchazón pero me hizo pasar una mala tarde. Hay que aclarar algo: las abejas si mueren después de actuar – no sé si de remordimiento-, pero las avispas no lo hacen; son menos románticas y después de asaltarte van a por más.
    Estoy convencido –que como la tuya- era una oKupa beligerante. Las sillas son mías, y están dedicadas a mi solaz veraniego y no a la de residencia de véspidos venenosos que siempre están de mala gaita.

    Rencoroso como soy, aguardé la caída de la tarde y pertrechado con un spray mata bicharracos, me abalancé cual Atila sobre la comunidad, en holocausto y sin interrogar cuál de ellas me había herido a la hora de la siesta.
    El paisaje después de la batalla fue triunfal; yacían inertes desde la abuela hasta la nuera pasando por la prima de Cáceres: doce bajas por parte del enemigo; ninguna por la mía. Por fortuna, no se halló prole ni alevines. Todas ellas eran ya, creciditas.

    Sirva pues este percance propio, de acompañamiento y para que no te sientas única victima de estas adustas bestezuelas.

    Un abrazo, sin comezón.

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